El uso de biomasa en el sector hotelero

Biomasa para hoteles

Los costes energéticos de un hotel típico representan más del 25% de sus costes de explotación. El 21% corresponde a calefacción y el 24% a agua caliente sanitaria (ACS).

Estos porcentajes son suficientemente elevados, especialmente si hablamos de establecimientos con spa y/o piscinas climatizadas, como para que muchos hoteleros se estén enfocando en aplicar medidas de ahorro y eficiencia energética.

Por poner un ejemplo ajustado a la realidad, según datos aportados por el área de sostenibilidad y eficiencia energética del Instituto Tecnológico Hotelero (ITH), un hotel medio español tiene unas 100 plazas y cada habitación demanda una media de 55 litros de ACS a 60ºC al día. Esto supone que el hotel necesita unos 5.500 litros de ACS al día, que mayoritariamente se generan con combustibles fósiles como el gas natural, gasóleo o propano.

El coste de los combustibles fósiles es bastante más elevado en comparación a otras fuentes energéticas de origen natural y no contaminantes. Ante este escenario, resulta especialmente interesante para el sector hotelero buscar alternativas dentro de las energías renovables. Incorporando este tipo de energías en el mix energético del hotel la reducción de los costes de explotación está garantizada, con lo que la competitividad del establecimiento también se verá aumentada.

En este sentido una buena opción para los hoteleros es la instalación de una caldera de biomasa puesto que, gracias al reducido precio de su combustible, puede suponer una ahorro de hasta el 50% en costes energéticos. Dado que el consumo energético de un hotel es bastante alto, el plazo de amortización de la instalación será considerablemente corto.

Las calderas de biomasa son totalmente automáticas y se pueden utilizar además para calefactar piscinas descubiertas cumpliendo la normativa.

El ahorro final obtenido está sujeto a varias variables, como:

– Las variaciones de los precios del petróleo y los impuestos sobre los combustibles fósiles.

– La cantidad de energía demandada por los clientes del hotel.

– El tipo de caldera que se vaya a sustituir (gas natural, propano,…)

– El tipo de combustible que finalmente se vaya a utilizar (pellets, astilla, cáscara de almendra triturada, hueso de aceituna,…)

Además también es importante tener presente que la biomasa es una energía renovable que reduce el consumo de energías fósiles y las emisiones de CO2, ayuda a prevenir incendios y, a la vez, disminuye la dependencia de los países productores de energía. Con lo que los beneficios son tanto económicos como medioambientales.

En nuestro país ya son cientos de hoteles los que han realizado este cambio, especialmente hoteles de cinco y cuatro estrellas con grandes consumos de energía térmica.

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Fuente: www.energetica21.com
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